Que todos somos alguien es una generalización universalmente asimilada. Pero en el fondo, todos sabemos que ocultos en la gran masa que es la humanidad, existen seres vacíos por dentro, carcasas con el interior revestido de espejo esperando arrancar tu espíritu y convertirlo en el suyo….
‘A copycat is an obnoxious individual who, sickly, gets off on copying, imitating, emulating, simulating or miming the words, gestures and expressions of another individual. The copycat becomes easily amused and the other individual feels like sticking their foot in said copycats ass’. -Urban Dictionary.
Parecen personas normales, pero sus inseguridades van carcomiendo su interior hasta que acaban convertidos en humanos botijo, que usan tu color para tapar sus propios grises: te observan, te estudian, te interpretan, reproducen su imagen malentendida de tí hasta que sales de su punto de mira, luego buscan otro individuo y empieza de nuevo la historia, en una nefasta progresión de imitaciones que dura hasta el fin de sus días.

Paris Hilton, musa de los copycats de hoy.
El término ‘role model’ fue utilizado por primera vez por Robert K. Merton en sus investigaciones sociales para explicar que los individuos se comparan a sí mismos con grupos de refencia, formados por personas que ocupan el rol social al que el individuo aspira. Los copycats parasitan en sus role models, cualquier persona que les sirva de ‘ejemplo’ (entiéndase como víctima de la violación de identidad) cuyo comportamiento puedan ‘emular’ (entiéndase como copiar de manera calculadora, meticulosa y literal). Los role models contemporáneos van desde actrices de Hollywood hasta el chico de al lado, siendo de especial preferencia para los copycats típicos la imitación de personajes mediáticos de escaso o nulo nivel intelectual, cultural, filosófico, espiritual o metafísico, pero que destacan por su poder adquisitivo y su talento natural para atraer al gran público hacia temas socialmente inútiles, frecuentemente relacionados con el materialismo y la frivolidad.
Existe una segunda clase de copycats menos motivados por las figuras famosas, el copycat de a pie, que puede engendrarse en dos tipos de ambientes: en cierto sector de la sociedad en el que personajes como Paris Hilton (blanco clásico de los copycats típicos) no son altamente valorados, o en comunidades aisladas que no llegan a ser alcanzadas por la deslumbrante fascinación que generan los personajes mediáticos. El copycat de a pie elige como blanco de imitaciones a personas de menor relevancia, ciudadanos normales a quienes captan mediante halagos e intereses ‘comunes’ (previo estudio del sujeto y mimetización con el mismo) y con quienes establecen sólidas relaciones que los implicados pueden de manera ingenua llegar a asociar al compañerismo, la admiración o la amistad. Como si de un maniquí se tratara, el copycat va vistiéndose progresivamente durante la relación: va convirtiendo en propios los intereses del otro, empezando por emular características externas como el estilismo, el lenguaje corporal y la forma de hablar, para luego, mediante sofisticadas transiciones, profundizar hacia aspectos internos, como los ideales políticos y religiosos, las preferencias alimenticias, etc, llegando incluso a discriminar la información y hacer uso de la misma utilizando criterios similares.
El copycat vive inmerso en la satisfacción que le supone recrear el espacio de su role model. No obstante, el factor temporal está siempre en su contra, pues es evidente que vaya a donde vaya el role model SIEMPRE llegará primero. El copycat se entrena a sí mismo para desarrollar tiempos de reacción cada vez menores que le permitan mimetizarse rápidamente con los cambios que experimenta el individuo a quien imita, sin embargo, por instantánea que sea la mimetización, el role model habrá efectuado la acción antes. La sensación permanente de estar muy cerca de SER él pero nunca llegar a serlo genera en el copycat una honda frustración, que suele canalizar incrementando su nivel de obsesión y entrando en una infructuosa competencia, comparable a la que podría emprender el segundo vagón de un tren con el primero, y que suele terminar con la aparición de un nuevo role model, más estimulante del deseo de copiar, o en casos muy excepcionales con el suicidio o la muerte por homicidio de una de las partes.
Es interesante destacar el incremento en el número de copycats que la sociedad ha experimentado en las últimas décadas. Aunque puede que cuantitativamente este incremento no sea tan alto como podemos presumir, el nivel de visibilidad de los copycats a través ciertos medios de difusión hace cada día más notoria su impronta. Sea cual fuere el caso, en la actualidad abundan ejemplos de copycats en las calles, en la televisión, en la prensa e internet, todos teniendo como denominador común el aislamiento psicológico del entorno en el que viven, que deriva en la crítica irracional hacia el mismo y en un artificial aumento de su propia valoración personal o ego. Aquí un ejemplo que describe a la perfección este fenómeno:
http://ultrafabulosas.blogspot.com
El copycat se vale del desconocimiento por parte los que le rodean del role model, promocionándose a sí mismo como figura original y llegando a alcanzar cierto nivel de fama. No obstante, una vez determinado el sujeto al que imita, queda en evidencia su vacuidad particular y es muy fácil descubrir sus errores de interpretación.